martes, 25 de octubre de 2016

Mis primeras prácticas clínicas

¡Buenas! Un día tarde, pero aquí os traigo un post sobre las prácticas clínicas y mi primera experiencia en el hospital.

He estado una semana, con fiestas y fin de semana de por medio, así que ha sido un poco caótico. Lo malo de esto es que conoces a los pacientes y cuando vuelves unos días después, ya no están. No hay una continuidad, que te hace ver cómo se desarrolla la enfermedad, el tratamiento…

Yo comencé mis prácticas en la sección de Medicina Interna. Me pareció el sitio adecuado, ya que encuentras pacientes con varias patologías. Normalmente, es gente mayor lo cual agrava la situación.
El primer día llegué con miedo. Miedo a no dar la talla, pero también miedo a que no me gustase. Miedo a que no hubiese acertado hace tres años. Miedo a haber luchado tanto tiempo por algo que no me motiva. Al principio, no me atrevía a preguntar nada. Tuve suerte de que me tocó una doctora que me enseñó mucho. El primer día me explicó cómo se hace una entrevista clínica, y me recomendó hacer una. Fue un momento un poco extraño, porque me agobié mucho, pero llegué a la conclusión de que al toro hay que cogerlo por los cuernos. Así que fui a la habitación a hablar con la señora. La verdad es que me costó mucho hacer las preguntas lo suficientemente específicas como para que me contase lo que yo quería averiguar. Al día siguiente tuve que hacérsela a una chica más joven, lo que me resultó más sencillo. En una semana hice 4 historias diferentes. He de decir que poco a poco ya voy cogiendo práctica, y ya voy mejorando en el trato con el paciente.

En cuanto a las historias clínicas, puedo decir que es verdad eso de que tu primera historia clínica será un desastre. Si, lo fue. Yo pensaba que había hecho algo decente, pero no. Fue desastrosa.
También hice alguna exploración física, pero muy superficial. Usar el fonendo al principio te hace ilusión, hasta que te das cuenta de que no sabes auscultar. Realmente, no sabíamos nada. Hemos empezado las prácticas sin saber hacer nada. Sinceramente, he aprendido más en el hospital que en clase. Ambas cosas son importantes, pero al final te curtes en el campo de batalla. Las clases son un hilo conductor, útil, pero solo eso.

He de decir que he tenido momentos en los que he pensado que eso no era para mí, que yo no servía para eso. Pero realmente, no hemos estudiado absolutamente nada de patología, y aun así, ya hemos aprendido a hacer cosas. No está mal.

También he tenido momentos buenos. La sonrisa de los pacientes cuando les dices que les van a dar el alta no tiene precio. Es muy gratificante que un paciente te diga que espera haberte sido útil en tu aprendizaje. Sí, todos ustedes son útiles. Todos y cada uno son imprescindibles. Todos nos enseñan algo. Su predisposición a contarte una vez más lo mismo, es de agradecer. Lo que se siente cuando un paciente te llama doctora, es alucinante, al igual que cuando vas por el pasillo y la gente se aparta para que pases.


En conclusión, creo que mi primer contacto con el hospital ha sido positivo. También es el principio de muchas horas de hospital. Es una primera toma de contacto que te prepara para lo que queda en estos años venideros. Estoy impaciente porque llegue diciembre y así poder aprovechas las siguientes prácticas un poco más. 

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